“A GRITOS DE
ESPERANZA” [JUNDA] [RYODA]
-Por…
por favor… deténgase -mis sollozos inundaban el bosque, mientras que mi
agitación y calor corporal aumentaban constantemente-
-¿Por
qué? -aquel ser trataba de articular una palabra pero su vaivén se lo impedía-
Acaso… ah~~… no… ¿Acaso no te gusta? mmm…
-Por…
favor… -suplicaba mientras pequeños gemidos salían de mi garganta-
-Cállate
–sentí un fuerte golpe en mi pómulo, mientras que aquel movimiento agudizaba
ante su profundidad-
<<Un
ser con poder solo se componía de dos cosas… de dinero y de enemigos, que podía
hacer si mi mundo solo se reducía a aquel materialismo que me inundaba y me
llevaba en un mundo lleno de dolor y desprecio, un mundo donde no había cabida
por el amor, menos para la amistad… Yo era príncipe y se me había enseñado que
nunca debía de creer en algo, mucho menos en alguien, yo había nacido para
gobernar y mandar, para que mi santa voluntad se realizara… Pero no siempre fue
así; o por lo menos no desde aquel día. >>
-Espera
Ahh~~ por favor –enterré mis uñas en el mientras su brusco movimiento me
indicaba el final… solo falto un poco más de vaivén antes de que su semen
terminara en mi cuerpo desprendiendo de mi un gran suspiro, pero no de placer,
posiblemente de alivio al haber terminado con aquel martirio-
-Vez…
no fue tan malo –decía mientras me tiraba a un costado de los demás, mientras
que sublimes lagrimas caían en mi rostro; lágrimas de humillación, dolor y
asco-
-Buena
mercancía nos tocó esta vez –hablo otra persona mientras me veía con una risa
burlona- Aquel joven príncipe, ¿Cuántos reales serán por él? ¿Cientos? O acaso…
¿serán miles?
-Maldito…
-resople pero solo se burlaron-
<<En
esta época donde el esclavismo estaba en toda flor de piel, las personas temían
por su libertad, el miedo se respiraba a los alrededores del palacio, mujeres y
hombres eran secuestradas, violados y vendidos por piratas y barbaros en el
mercado negro, no importaba de qué modo pero eran llevados a lugares lejanos,
donde su presencia era desconocida y cualquier persona con dinero era digna de
obtenerlo sin necesidad de decir para que, y a mí me había tocado esa suerte.
>>
-Tranquilo
muchacho –una mujer a la cual no podía decir que era joven pero tampoco vieja,
me coloco entre sus piernas, ella era hermosa pero madura- si muestras
vulnerabilidad, esos malditos se seguirán divirtiendo contigo
-¿Entonces
que debo de hacer? Permitir que me sigan violando una y otra vez
-No
pero no muestres tu miedo, ellos aman ese temor que ocasionan a personas como
tu… ¿Cómo te llamas?
-Ueda…
Ueda Tatsuya
-Eres
muy joven –decía mientras con una sonrisa acariciaba mi rostro- ¿Cuántos años
tienes muchacho?
-26…
tengo 26 años
-Pero
ya no eres un niño para no saber de estas cosas, pero por tus ropas se ve que
eres alguien que solo ha vivido del esfuerzo de los demás
-Yo
no lo sé, yo solo quiero ir a casa
-Todos
queremos eso pero mañana por la mañana nos embarcan a otra isla
-¿Cómo
sabes eso? –pregunte alarmado, eso sería mi perdición, mi única salvación es
que tropas se movieran y que en esta noche me encontraran-
-Lo
escuche mientras uno de esos hombres remarcaba el nombre de una isla en
especial lejos de aquí
-¿A
dónde?
-La
isla esta fuera del mar de Japón, realmente muy lejos de aquí, posiblemente cuatro
o seis días de viaje
-Eso
no puede ser posible –deslumbre con lágrimas a vencer-
-Ni
se te ocurra llorar, no debes de hacerlo… no lo debes de hacer
<<Un
día como cualquiera salí a cabalgar con mi entrenador, pero para mostrar mi
supremacía acelere el trote dejando los gritos de él detrás, por fin un tiempo
lejos de la opresión imperial, un momento de respiro… o por lo menos eso
pensaba cuando al momento de llegar a un rio cercano fui rodeado por un grupo
de filibusteros, mi corazón comenzó a latir rápido sin escandalo a ser
escuchado… todos lambian sus labios mientras que me miraban con burla, yo no sabía
que hacer solo se me ocurrió desvainar mi espada, pero no hubo tiempo de atacar
simplemente fui tirado boca abajo mientras que con unas sogas fui amarrado y
con un par de pañuelos sucios cegado y amordazado… pánico era poco para saber
lo que sentía, luchaba pero no sabía que pasaba, hacia donde me llevaban,
simplemente de repente fui aventado a un lugar donde el sollozo era inundado,
el olor de lágrimas me presionaba el corazón, ¿Qué sería de mí? ¿Qué tenía que
hacer ahora?>>
-Camina
estúpido –con la vaina de su espada fui empujado mientras que trataba de
mantener el equilibrio, habían pasado cerca de 5 días desde que navegábamos-
-El
pequeño príncipe no puede más –un pirata a bordo comenzó a hacer burla, mi
orgullo me pedía que les contestara pero Kaede-san me miraba rogándome que
callara-
-¿Qué,
acaso no dirás nada? –aquel sujeto que había robado la premisa de mi ser se
paró justamente delante de mi haciendo que todos nos detuviéramos- ¿Acaso no
tuviste suficiente la noche pasada? –Lambio la comisura de sus labios mientras
observaba los míos- ¿Quieres recordarlo? –Me tomo de la cintura mientras se
acercaba a mí, yo no podía alejarlo porque mis brazos estaba amarrados-
-¡¡Akira!!
–todos voltearon hacia vela y el rostro de aquel ser se tornó preocupado-
-Capitán
–se alejó de mí y yo voltee a ver a aquel hombre, un ser joven pero al parecer
imponía temor-
-No
quiero que toques mi mercancía, si lo vuelves a hacer juro que cortare tus
brazos y servían como carnada
-Como
usted diga capitán –aquel aclamado ser me volteo a ver incrédulamente y
resoplo-
-Métanlos
bajo cubierta ya no los quiero ver aquí arriba hasta mañana, y como escucharon
la amenaza hacia Akira lo mismo va para todos –aparto su vista de mí y se marchó,
todos comenzaron a murmurar-
-Tienes
suerte sabes, suerte de que Akanishi-sama te haya salvado.
Todos fuimos llevados hacia la parte
baja, ya no aguantaba esta calamidad necesitaba huir, huir lo más pronto
posible de aquel lugar pero como si estaba en medio del océano, ya no aguantaba
tantos llantos, enfermos, tantas mujeres en espera de ser liberadas… pero por
lo menos las palabras del capitán a mando habían sido un poco aliviadoras, yo
no seriamos tocados por aquellos barbaros… o por lo menos eso esperábamos.
Era de noche y el frio era inmenso
todos estábamos arrinconados tratando de obtener un poco de calor… cuando de
repente la puerta había sido abierta de manera escandalosa, todos nos alarmamos,
entraron decenas de piratas borrachos y comenzaron a tomar mujeres, no sé en qué
momento pero Kaede-san había sido arrebatada de mi lado.
-¡No!
¡Por favor! –Comenzó a gritar mientras era tomada del cabello y tirada al
suelo-
-¡Cállate
zorra! –le propino una fuerte bofetada, yo quede en shock, no sabía que debía
de hacer, estuve a punto de ir hacia haya cuando un fuerte estruendo se escuchó-
-AH!!!
–grito el hombre llamado Akira que estaba encima de Kaede y callo a un costado,
de entre las sombras salió un hombre con una arma en sus manos- Ka…
Kamenashi-san por favor
-Cállate
–preparo de nuevo su arma y dispara a la otra pierna, este solo grito del
dolor- Sota–volteo a ver al joven- Tíralo a la borda
-Pero
Kamenashi-san –aquel joven solo volteo a verlo esperando a que lo retara- Como
usted diga –Sota y varios hombre más lo cargaban mientras que aquel sujeto
imploraba perdón, pero no hubo suplica que fuera escuchada, solo su muerte como
resultado-
-Pensé
que Akanishi había sido lo suficientemente claro acerca de la mercancía y si no
quieren respetar las normas muy bien puedo limpiar en este momento la basura y
solo quedarme con las personas que bien merezcan la pena, así que den un paso
los que no piensan acatar órdenes –todos callaron y bajaron la mirada- muy
bien, espero que ustedes mis hombres de confianza no vuelvan a hacer lo que
Akira hizo porque si no tendrán el mismo final.
-¡Hai!
–Contestaron al unísono-
-Fuera
de aquí –dijo antes de que todos salieran corriendo, él nos volteó a ver y soltó
un gran suspiro y salió detrás de ellos, todos habíamos quedado en silencio,
aquel tal capitán Akanishi y ahora este llamado Kamenashi, porque tanta
clemencia ante nosotros por su parte ¿Ahora que nos esperaba?
--------------------------------------------------------------------
-¿Fue
necesario que lo mataras? –me hablaba mientras que yo solo miraba detrás de
aquel ventanal en forma de circulo- ¿Kame me escuchas?
-No
lo sé, solo no soporte ver esa maldita escena, siempre es lo mismo
-No
deberías de pensar con el corazón, sino con el cerebro Kamenashi
-Lo
se Jin pero ya no aguanto tanta asquerosidad en mi vida… ya no quiero hacer
esto
-No
tenemos de otra ¿lo recuerdas? ¿O es que acaso te arrepientes de haberte quedado
a mi lado? –Lo mire un tanto expectante- ¿Es eso?
-Nunca
lo haría y lo sabes… es solo que ya no aguanto tantos abusos, y yo…
-Oye
–me abrazo- ¿tranquilo de acuerdo? Solo un poco más, solo… un poco más… -su
abrazo fue aún más caluroso y mis lágrimas estaba al tope; a pesar de ser
fuerte ante todos con el ante el mas mínimo roce me desvanecía- No llores ¿de
acuerdo? –yo solo asentí y el me cubrió con sus besos sobre mis parpados- ve a
descansar, eso te calmara mañana termina esto, entregaremos la mercancía y
comenzaremos de nuevo, fuera de todo esto en un lugar lejano del mar de Japón
donde podamos ser felices ¿de acuerdo?
-¿Me
lo prometes?
-Te
lo juro –atrape sus labios con los míos inundándonos en un beso apasionado que
fue cortado por su sonrisa- anda y ve a dormir
-Te
quiero Jin
-Y
yo te amo –camine hacia mi cuarto una vez que dijo eso-
----------------------------------------------------------------------
Solo mire como su paso se desvanecía
entre la oscuridad de las velas, mi pequeño prisionero ya no aguantaría más
este trote, él no había nacido para esto y yo avariciosamente lo induje a
quedarse, debí de haberlo dejado en cualquier isla en la primera oportunidad
alejándolo de toda barbaridad, pero mi pequeña tortuga había sido tan frágil a
aquella primera despedida que no congeniaba una vida sin el… a mí que me
tachaban de cruel capitán y a la vez uno de los mas justos era un ser débil que
perdía ante sus besos y caricias, pero no más, no quería que mis hombres
siguieran en esta calamidad de vida, necesitaba que nuestras vidas fueran lo
más normales posibles y para ello necesitaba culminar con esta última venta,
una vez terminada me alejaría de todo esto, cambiaria mis nombres si fuera
necesario para vivir mejor… a su lado.
Estaba amaneciendo cuando una
próxima tormenta a llegar nos rodeaba, necesitábamos apresurar paso antes de
que nos alcanzara y sucediera algún percance.
-Tanaka
-¿Qué
sucede capitán?
-Suelta
velas lo más que se pueda necesitamos utilizar este viento a favor y a los
esclavos no los saques, no en este momento abra mucho movimiento
-Si
capitán como usted diga
Comenzaron todos a ponerse en
movimiento, todos entendían el porqué de la orden.
-¿Qué
sucede Akanishi? –voltee a ver a Kamenashi y con mi mirada lo guie al medio
mar- ¿Acaso… una tormenta?
-Así
es
-Pero
Akanishi si abren velas pueden provocar que el barco se voltee
-¿Crees
que no lo sé? -pregunte un tanto frustrado- pero no podemos pasarnos de este
día, te lo jure hoy terminaríamos con esto
-¿De
qué diablos hablas Akanishi? ¿Acaso estas enloqueciendo? ¿Qué sucederá si
naufragamos?
-No
pasara nada, ahora vete a tu cuarto –estaba molesto eso era obvio y sin más
soltó un chasqueo de lengua y se fue- te lo juro
----------------------------------------------------------------------------
Todos estábamos esparcidos, sentados
e incluso acostados pero porque no podíamos mantenernos en pie, la agitación
del mar era tan brusca que en cualquier intento terminábamos azotados sobre el
suelo; mi miedo carcomía despacio mi corazón, pero tenía que ser fuerte y
esperar lo próximo.
Fuertes gotas de lluvia comenzaron a
entrar por el pequeño ventanal que nos
permitía ver hacia arriba, todos llorando y aclamando a dios porque nos
salvara, los gritos de los piratas se escuchaban temblorosos y entre todos
ellos el que más resaltaba era de aquel Akanishi que daba todo tipo de órdenes,
el barco comenzó a menearse de manera más bruscas incluso hubo un momento en el
que un grito nos despabilo por completo <<¡Capitán el barco se está
ladeando!>> todos comenzaron a llorar de histeria y desesperación, yo
solo mantenía abrazada a Kaede que lloraba pero tranquilamente sin mostrar la
frustración que sus ojos gritaban.
-Vamos
a morir –dijo finalmente escondiéndose en mis ropas- vamos a morir Ueda
-No
digas eso… después de tanto no podemos morir, no de esa manera
-¿Pero
es que acaso no vez la situación?
-No…
no, no, no, no vamos a morir me escuchaste –la tome del rostro con ambas manos-
tienes que ser valiente ¿lo recuerdas? –ella solo asintió-
La situación comenzó a mejorar, y en
cuestión de tiempo la tormenta había pasado, la agitación había terminado y los
gritos desaparecido, duro el silencio un tiempo hasta que se escuchó un grito
<<Capitán Akanishi estamos a punto de arribar>>… después de eso no
paso mucho para que entraran varios de los piratas a la parte baja donde
estábamos, todos nos pegamos a las paredes, pero esta vez no hicieron nada
porque venían acompañados de aquel tal Kamenashi.
-Sota
amárrenlos
-Hai
–nadie impuso resistencia, ya que Kamenashi estaba con un arma en manos, duro
alrededor de 15 minutos en amarrarnos a las 20 personas que estábamos ahí-
Listo Kamenashi-san –nos volteó a ver un instante y luego se levantó del baúl
donde estaba sentado-
-Sáquenlos
–dicho esto nos sacaron en hilera como si fuéramos una gran cadena-
-Espera
–me detuve delante de él- ¿A dónde nos llevas? –el me miro un instante y
melancólicamente sonrió bajando su mirada-
-A
su nuevo destino –sin más salió de aquel lugar-
-¡ESPERA!
–pero mi grito fue en vano no se detuvo ni un instante-
Fuimos sacados al exterior y
encaminados hasta fuera del barco donde tuvimos que pasar por un muelle,
aquella vista era sorprendente, aquel sitio estaba atestado de barcos piratas y
de ellos diferentes mercancías oro, telas, armas y algunas como la nuestra de
personas. Fuimos detenidos sorpresivamente, yo trataba de ver lo que sucedía
pero solo veía como a Akanishi le entregaban algunos baúles, aquel hombre
sonreía y le tocaba el hombro amistosamente mientras que el joven solo lo
miraba incrédulo, bastaron unas palabras para que este se alejara.
-Tanaka
déjales la mercancía
-Si
señor como usted diga
Aquel otro chico comenzó a movernos
y a subirnos a una carreta, Akanishi se encontró con el joven Kamenashi y este
se notaba desesperado e incómodo ante la situación.
-Espera…
¿Qué pasa Kaede? –le pregunte una vez arriba de la carreta- ¿A dónde nos
llevan?
-A
la subasta chico… a la subasta
-¿Subasta?
Varios minutos pasaron para que llegáramos
a una plazuela donde estaba atestado de personas, algunas tan bien vestidas
llenos de vestidos y trajes lujoso con su carreta personal, otras humildes
parados a los lados de las carretas… mi panorama se agudizo al darme cuenta de
la gravedad de la situación.
-Espera
Kaede –la tome de un brazo ante mi inmovilidad- ¿Quién comprara a 20 personas
de un tiro?
-Estas
bromeando, nadie lo hace, nos venderán individualmente… por cabeza
-No
puede ser –me tomaron de un brazo y me jalaron para bajar de la carreta- No, no
suélteme –trate de forcejear-
-Estate
quiete estúpido –uno de los hombres trato de calmarme, mientras que los gritos
del vendedor comenzaba a atraer gente- ¡Que te detengas! –Grito eufórico-
-¡No,
suéltame! –En un momento de indefensa me golpeo en la nuca dejándome mareado,
no sé en qué instante pero fui subido a la tarima-
-Comencemos
con este joven –trataba de escuchar lo que podía pero un sueño me dominaba
profundamente- ¿Quién da más? –escuchaba vagamente como las ofertas aumentaban-
-Te
doy 3000 –escuche la voz de un hombre e incluso trate de visualizarlo, pero
solo encontré un lunar cerca de su labio-
-Vendido
–dicho esto caí ante aquel sueño-
--------------------------------------------------------------------------------------
-Es
todo lo que puedes hacer –rete mientras atacaba con mi espada-
-No
me provoques hermano; que a pesar de ser menor muy fácilmente puedo someterte
–me mostro su sonrisa confiado ante mi reto-
-Eso
quiero ver
Mi único y menor hermano, era
alguien con el que el tiempo pasaba rápido porque no había ni un momento en el
que la tristeza hiciera aparición cuando estaba a su lado me hacia sonreír
cuando mi furia arrasaba contra todo, me hacía gritar de euforia cuando me sentía
calmado, era solo él, mi hermano, era único y especial, el ser más importante
en mi vida.
-Joven
Junno, joven Ryo –nos llamó nuestra nana-
-¿Qué
pasa? –Descuido ante el llamado pero mi movimiento ya había sido lanzado-
-¡Junno!
–Grite al momento de escribir el filo de mi espada en su camisa-
-Her…
ma… no –apenas pronuncio ante su asombro-
-¡NUNCA
TE DESCUIDES, LO HAS OLVIDADO! –Grite ante mi estrés-
-Perdón,
nunca seré tan bueno como tu
-¡Ese
no es el caso! -sentencie- si fuera una batalla estarías ahora muerto… eres
demasiado impertinente -murmure-
-Lo
siento –suspire un poco conformado ante su disculpa y después voltee a ver a
esa mujer-
-¿Qué
quieres?
-Su
padre me pidió que les llamara
-¿Pasa
algo nana Sakura-chan? –voltee a verlo un tanto incrédulo, no sabía cómo podía
hablarles de esa manera tan cariñosa a gente insignificante como los
sirvientes-
-No
lo sé niño
-Vamos
–me dirigí a Junno y este solo asintió-
En todo el camino no deje de
morderme el labio, me sentía un poco ansioso pero no sabía el motivo. Junno por
el contrario iba andando con su típica sonrisa inocente, a pesar de ser
hermanos él era tan diferente a mí.
-¿Podemos
pasar? –Pregunte una vez fuera del despacho-
-Si
Ryo pasen –abrí la puerta y detrás de mi paso Junno-
-¿Sucede
algo? -pregunte finalmente-
-Nada
serio -contesto y después volteo a ver a su sirviente personal- Hazlo traer
–este solo asintió y salió- les tengo un pequeño regalo
-¿De
qué se trata padre? –Pregunto Junno-
-Ustedes
ya son lo suficientemente mayores para estar atenidos a una mujer mayor –dijo
directamente hacia Junno- por lo que me parece tiempo de que tengan a su cargo
un sirviente personal
-¿Pero…
y Sakura-chan? –Dijo un tanto preocupado Junno-
-Ella
seguirá aquí pero con otras responsabilidades, ya no puedo estar haciendo
tantas cosas.
-Entonces
porque no simplemente la despides –argumente, ante su ineficiencia, aunque
fuera mi nana no veía el caso de que ella permaneciera en este lugar-
-Ryo
por favor no lo vuelvas a decir –comento mi padre- ella es la única familiar de
tu madre…
-Pero
mi madre ya está muerta no hay necesidad
-Solo
cállate –finalizo la discusión con eso-
Estaba pasando tiempo y todo se
había vuelto silencioso, Junno a pesar de querer tanto a nuestra nana no haba
dicho nada, quería hablar eso era obvio peor no decía nada… me estaba cansado
de esperar ¿Qué tanto estaba haciendo aquel sirviente?.. Pero como si fuera una
invocación al tiempo apareció
-Disculpe
Nishikido-san
-¿Qué
pasa Nakamaru? ¿Dónde está el muchacho?
-Es
que se puso un poco agresivo, él está afuera
-Bien
–conteste al escuchar todo eso- veamos cómo es
-Espera
hermano, es peligroso –solté una sonrisa de ironía ante sus palabras y continúe
mi paso- ¡Ryo! -camine hasta el pasillo principal donde comencé a escuchar
gritos-
-¡Suéltame
maldito! ¡Suéltame! –pare cuando lo vi, algo extraño sucedía mi respiración se
detuvo un instante al verlo, ¿Qué sucedió? No lo sé y no me interesaba saberlo,
era un chico atractivo eso era cierto, pero era sucio, agresivo y vulgar-
-¿Qué
pasa aquí? –Agudice mi voz para tomar su atención-
-----------------------------------------------------------------------------------------
Cuando había despertado estaba
tumbado sobre una cama en un pequeño cuarto, mi agitación inundo el lugar, me
sentía perdido, asustado… no recordaba nada de lo que había sucedido, aquel
golpe, recordaba un lunar, pero fuera de ello nada… ¿Dónde estaban los demás?
¿Dónde estaba Kaede? ¿Dónde estaba yo?
Leves sonidos en la puerta me
despabilaron un poco y al momento se adentró un joven.
-Párate
y acompáñame –me ordeno-
-¿Quién
eres tú? ¿En dónde estoy?
-Estas
en el palacio Nishikido, y tu como yo eres un sirviente mas
-¿Sirviente?..
Te equivocas, yo soy un príncipe
-¿Un
príncipe? Claro… ahora acompáñame –me tomo de un brazo y me jalo pero por
instinto arrebate mi brazo-
-Suéltame,
no me toques
-No
tengo tiempo, solo has lo que te digo –pero no hice caso y seguí implantando
fuerza, pero el llamo a unos guardias y me obligaron a caminar, me dejaron
fuera de una habitación mientras el joven entraba a esta- ¡Suéltame maldito!
¡Suéltame! –Seguía tratando de zafarme pero era inútil-
-¿Qué
pasa aquí? –voltee al instante al escuchar aquella voz, vi un joven, parado a
un costado vestido de la manera imperial- ¿Por qué esos gritos?
-¿Quién
diablos eres tú? –le pregunte un tanto altanero-
-¿Perdón?
–Soltó una leve sonrisa- ¿Me podrías decir quién te crees para hablarme de esa
manera?
-¡RYO!
–Se escuchó una voz agitada próxima a llegar- ¡Ryo! –Se volvió a escuchar para
después dejar al descubierto a un joven alto, al llegar este me miro
directo- Este es el joven
-¡¿Quiénes
son ustedes?! –grite ante mi desesperación de no saber lo que pasaba-
-¿Te
sientes bien? –pregunto el joven alto mientras se acercaba a mí, repentinamente
me tomo de un brazo-
-Suéltame
–lo único que se me ocurrió fue arrebatar de su agarre, pero mis uñas eran
largas y al momento hice una cortada en su mano
-ia
–soltó un leve quejido-
-¡Junno!
–Se acercó corriendo el otro tipo a este- ¿Estas bien? ¿Te duele?
-ie
nii-chan estoy bien
-¡TÚ!
–Gritaba mientras se giraba hacia mí- ¿Quién diablos te has creído para hacer
daño al príncipe?
-¿Prin…
ci… pe? –Quede un tanto aturdido ante el llamado- no… yo no tenía la intensión…
yo, lo siento…
-¡Cállate!
–Grito- ¡POR DIOS! Nunca había escuchado tanta impertinencia, mereces que te
azoten –mi respiración paro
-
Enserio hermano estoy bien–me miro sonriendo y después regreso su mirada a su
hermano- además ya ha pedido disculpas ¿no es suficiente eso Ryo?
-Por
supuesto que no lo es, ¡Nakamaru!
-Si
señor –dijo el sirviente-
-Ya
sabes que hacer –le encomendó y este solo agacho la mirada asintiendo-
-¿De
qué hablas Ryo? –pregunto su hermano asustado-
-Ren…
Koi, llévenlo atrás -ese tal Nakamaru le dio instrucciones a los otros dos
hombres y por reacción voltee a verlos pero en un instante me tomaron de los
brazos-
-¡¿Que
hacen?! –Me alzaron y me conducían hacia el exterior- ¡Suéltenme! –una vez
fuera me aventaron contra el suelo y me rompieron mis telas- espe… esperen que
hacen –pero sin previo aviso agua helada cayó sobre mi espalda y un fuerte
golpe me indicaban lo que sucedería- ¡¡ITAI!! –grite con todos mis energías al
sentir ese látigo sobre mi espalda- ¡por favor no!
--------------------------------------------------------------------
-¡AHHH!
–Aquellos gritos de dolor resonaban por toda la casa-
-Ryo
por favor detenlos –le suplique pero parecía no escucharme-
-Calla,
si no le aclaramos las cosas ahora después se sentirá con poder sobre nosotros
-¿Azotarlo?
¿Acaso es la única solución?
-¿Si
no de que otra forma?
-¿Ryo
que diablos te pasa? ¿Cómo puedes ser tan cruel?
-Yo
no soy cruel hermano, soy realista, tu eres un iluso que cree que todo se
resuelve con palabras amables, en este mundo en esta época que nos ha tocado
vivir el que no es fuerte muere. –Dicho esto se dirigió hacia la salida de la
casa-
-¡RYO!
–grite pero no me hizo ni un poco de caso- ¿Qué te pasa hermano?
-¡POR
FAVOR! –Sin perder más tiempo me dirigí a la parte trasera de la casona-
-¡DETENGANSE!
–grite pero no me hicieron caso- Maru por favor diles que se detengan
-Pero
el joven Ryo…
-Él
no está, salió –me miro dudando mientras seguía escuchando aquellos sollozos de
piedad- ¡MARU! ¡POR FAVOR!
-Deténganse
–dijo finalmente mientras que aquel cuerpo respiraba con dificultad en el
suelo, sollozando… su espalda roja con varias marcas de sangre provocaban mis lágrimas-
-Perdón
–fue lo único que salió de mi boca-
-Gracias
–susurro antes de quedar inconsciente… dijo antes de ver mis lágrimas caer por
él-